Cuestionario dirigido a la comunidad universitaria sobre el problema de redacción y ortografía.
Se eligió como método de investigación un cuestionario constituido por once preguntas, logrando alcanzar la colaboración de treinta y nueve personas. Las respuestas de los participantes tienen como objetivo acercarnos a la percepción y el conocimiento que se tiene sobre el problema de redacción y mala ortografía. Como ya lo habíamos anticipado, la mayoría de los partícipes se ve aquejado por esta contrariedad, al mismo tiempo, los resultados obtenidos pueden ampliar el panorama sobre lo que queremos exponer. La mala redacción combinada con una mala ortografía es un problema que muchos de nosotros sabemos que existe pero no creemos o no estamos de acuerdo en que somos parte de él, de ahí que, el problema ha venido creciendo pasando así de universitarios a profesionistas donde este tema debe ser tratado con mayor seriedad, ya que, se entiende que un profesionista está preparado como mínimo para poder redactar un escrito en buena forma, siguiendo las reglas de redacción y ortografía.
La mayoría de los participantes se encuentran en un rango de edad que van de los veintiuno a veintitrés años, este grupo conforma el 43.6% de los participantes. El segundo grupo, con una participación considerable del 28.2% son los encuestados que están por arriba de los veintiséis años de edad. Esto deja como minoría a los participantes de diecisiete a veinte y veinticuatro a veintiséis años, es importante resaltar que el porcentaje más bajo es el promedio de edad en la que se ingresa a la universidad con solo un 12.8% esto se puede interpretar como una muestra del desinterés de los más jóvenes, pero, para poder afirmar esta hipótesis sería necesario censar el promedio de edad de los universitarios en la actualidad.
En cuestiones de género, hay una tendencia de mayor participación de quienes se identifican como mujeres, su participación es un 40% mayor a la de los hombres.
Continuamos adentrándonos al tema y decidimos explorar qué herramientas son las preferidas para la elaboración de trabajos académicos. Los más utilizados siguen siendo los programas de la paquetería de Microsoft Office con un porcentaje de 87.2%, seguidos con el mismo porcentaje tenemos a Google documentos y aplicaciones en páginas web como Canva, Genially y similares. Con un solo voto tenemos a las aplicaciones de Adobe. Lo que más resalta es que ya nadie hace tareas o trabajos escolares de forma escrita con tinta y papel, creemos que la nula práctica de redacción bajo esta técnica es un factor muy importante, ya que, el uso de la tecnología nos facilita las cosas y provoca un desinterés por saber acentuar o escribir de forma correcta. En la actualidad las palabras mal escritas y no acentuadas son corregidas por la tecnología que se incluye en los programas para generar texto ya sea desde un ordenador, laptop o hasta el mismo celular. Con relación a las medidas que se tomaron a partir de la pandemia de Covid-19 encontramos una afectación que se liga directamente con la escritura y ortografía, ya que, creemos que al tomar clases en línea se pierde la escritura sobre hojas de cuadernos y con ello se pierde el poco ejercicio de escribir ante un dictado o el redactar apuntes.
Creemos que durante la universidad al igual que en niveles anteriores a esta etapa, los profesores deben exigir una buena ortografía en los trabajos que se entregan. Solo haciéndolo de esta forma se fortalecerá la práctica de escribir correctamente, además, es necesario que se tenga una retroalimentación cuando se tengan problemas para escribir de forma adecuada.
Los resultados en este ámbito son reconfortantes, ya que, en un 82% que suman el siempre y casi siempre con respecto a la intención de promover la buena redacción por parte de los docentes nos deja ver que no son ajenos al problema que se tiene y parece que están comprometidos a combatir este mal que nos acompaña como estudiantes y futuros profesionistas.
A pesar de el buen resultado de la pregunta anterior surge un dato alarmante, los estudiantes no perciben que exista una retroalimentación al tener errores de redacción y ortografía, un 38.5% cree que casi siempre sucede, no obstante, otro 33.3% afirma que rara vez se llega a una retroalimentación por parte de sus docentes, con esto queremos decir, que si el 61.5% de docentes tiene presente el llevar un control sobre la redacción y ortografía de los alumnos, solo la mitad de estos le dará un seguimiento para retroalimentar los errores que se hayan cometido.
Por lo que se refiere a los estudiantes y el cómo perciben su nivel de ortografía encontramos datos muy reveladores. La pregunta solamente puede tener dos respuestas correctas. Cuando se les preguntó: ¿Consideras que tu ortografía es buena? Solo se puede tomar en cuenta el “si” y el “no''. Sin embargo, la gran mayoría respondió con la opción “si, pero me fallan algunos acentos y signos de puntuación”. Esta respuesta nos catapulta al resultado de lo que queríamos saber desde un principio y de lo cual teníamos cierta sospecha, el 71.8% (28 de los 39 participantes) asumen que tienen buena ortografía cuando no es así. Esta cifra sumada con los pocos que contestaron honestamente con un “no” dan como resultado un 79.5% (31 participantes). Esta es la realidad del problema, mismo que la sociedad de jóvenes universitarios trata de disfrazar u ocultar excluyéndose así de formar parte de él.
Ahora que ya sabemos la magnitud del problema que existe entre la comunidad de universitarios, es necesario motivar a los estudiantes a buscar una estrategia para combatirlo. La encuesta realizada nos dice que solo el 51.3% de los participantes han tomado acciones para mejorar su redacción y ortografía.
Encontramos seis causas principales que se presentan en los encuestados: la falta de lectura, falta de redacción, desinterés por el problema, el uso de la tecnología y redes sociales, falta de tiempo y cansancio para atender el problema y el sistema educativo.
Sabiendo cuales son las que se creen las principales causas del tema investigado procedimos a tratar de entender en donde se cree que está la solución.
Se encontró que veintiséis personas creen que la solución debe venir de la interacción y el trabajo colectivo del docente con el alumno. Luego tenemos a catorce personas que creen que la solución debe venir de la mano del sistema educativo. Mientras que otros diez encuestados dicen que la solución está solo en los estudiantes. Y por último solo una persona cree que la solución solo debe estar en manos de los docentes.
Por lo que podemos concluir que las dos respuestas más populares son también las que creemos deben tener el papel más importante para buscar contrarrestar el problema.
El sistema educativo debe poner fin a sus carencias, mismas que han repercutido hasta llegar a los profesionistas de este país. Y si el sistema educativo propone acciones para llevarlo a cabo esto va a estar en manos de los docentes y de los mismos estudiantes como lo plantea la misma comunidad a la que se dirigió la encuesta.
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